«The Gendered Brain», de Gina Rippon

En un famoso pasaje de Alicia en el País de las Maravillas, Alicia y la Reina Roja corren a través de un bosque en el que los árboles y las demás cosas parecían moverse con ellas. En algún momento, después de tanto correr, atónita y agotada, Alicia exclama: «¡Pero si yo diría que hemos estado bajo este árbol todo el rato! ¡Todo está igual que estaba! En mi país, si una corre un rato, tan deprisa como lo hemos hecho nosotras, generalmente acaba llegando a un lugar distinto». A lo que la Reina contesta: «¡Un país bien lento! Aquí, como ves, se ha de correr a toda marcha simplemente para seguir en el mismo sitio. Y si quieres llegar a otra parte, por lo menos has de correr el doble de rápido».

Leer más »

«Invisible Women», de Caroline Criado Pérez

«La representación del mundo, como el mundo mismo», escribió la famosa filósofa feminista Simone de Beauvoir, «es obra de los hombres; ellos lo describen desde su punto de vista, el cual confunden con la verdad absoluta». Pese a la tentación de considerar absurda cualquier sugerencia de que los hombres construyen —o construimos, ¿quizá?— el mundo a su imagen y semejanza, acaso sea legítimo sospechar que, en cierta medida, esta afirmación oculta una brizna de verdad.Leer más »

Obsesionados por la raza

«Cualquiera que sea la medida de su talento esta no es la medida de sus derechos». Estas palabras fueron escritas por Thomas Jefferson en una carta enviada a un clérigo francés el 25 de ferebro de 1809.1 Como prácticamente cualquier hombre de su época, Jefferson consideraba a los negros intelectualmente inferiores a los blancos, pero responsablemente reconocía que cualquier idea acerca de sus capacidades innatas era solo tentiva, debido a la escasa precisión científica disponible en su época para evaluarlas. Su propio prejuicio era, pues, «solo una sospecha», para citar sus propias palabras.

Leer más »

«La paradoja sexual», de Susan Pinker

Atónito. Me parece el adjetivo que mejor describiría su expresión. ¡Acababa ofrecerle un ascenso! «Esta es la oportunidad de tu vida», aseguró. Mejor puesto, mejor paga, mejor estilo de vida. Pero su empleada, una mujer ejecutiva con una amplia trayectoria profesional, rechazó la oferta. «Mi presidente aquí no podía creer que la había descartado», dijo más tarde, anónimamente. «Las compañías como la mía trabajan muy duro para ayudar a las mujeres a triunfar en la cima de las posiciones ejecutivas. Pero ¿qué hay si simplemente no queremos subir tanto?». Una promoción, tal como explicó, requeriría mudarse a otra ciudad, lo que ciertamente aumentaría su salario y estatus, pero afectaría a su familia. En sus propias palabras: «Mi esposo ama su trabajo, mis hijos están muy felices y acostumbrados, y yo amo mi trabajo. Mi futuro a largo plazo no es tan fuerte como podría haberlo sido, pero yo obtengo mi felicidad y autoestima de mucho más que mi carrera».

Leer más »